Como Desarrollar la Motivación en los Niños

 

Podemos decir que cuando alguien está motivado, todas sus acciones y energías están dirigidas a alcanzar una meta concreta. Por ello, la motivación en los niños es bastante importante (¡por supuesto en los adultos también!), ya que no necesitamos forzarlos para que realicen tareas o actividades, nacerá de ellos el cumplimiento de estas y disfrutarán en el proceso.

 

Mediante sus estudios sobre desarrollo cognitivo en la infancia, el psicólogo Jean Piaget describe la motivación como “la voluntad de aprender, entendida como un interés del niño por absorber  y conocer todo lo relacionado con su entorno”.

 

¿Pero cómo podemos desarrollar este motor en los niños?

 

Primero, quiero contarles y definirles brevemente los dos tipos de motivación más reconocidos: Intrínseca y Extrínseca. Así será más fácil su implementación:

 

  • La Motivación Intrínseca es aquella que nace desde el interior de cada uno y no depende de ningún estímulo externo. Es cuando queremos hacer algo porque realmente nos gusta o nos interesa y no necesitamos ninguna recompensa externa para impulsarnos a hacerlo.

 

  • En cambio, la Motivación Extrínseca  es el conjunto de acciones que se lleva cabo para conseguir una recompensa externa.

 

Ambos tipos son importantes y necesarias, pero en este Blog Post nos enfocaremos principalmente en la Motivación Intrínseca, y les contaré además sobre como promoverla en los niños.

 

¡Empecemos!

 

 

 

 

El Apoyo Verbal

 

Como padres o cuidadores, una de las mejores formas para desarrollar la motivación en los bebés y niños es hacerlo a través del Apoyo Verbal. Piense en sus palabras como la voz interior de su hijo. La idea es que ellos aprendan cosas sobre sí mismos y sus capacidades.

 

Las frases de apoyo verbal para los niños pueden traducirse en la repetición de estas cuando no estés cerca, promoviendo su creatividad y reafirmándose a sí mismos que son capaces de lograr sus objetivos, de manera autónoma.

 

 

 

 

Para saber cómo alentar correctamente a los niños desde pequeños, podemos tomar el estudio de Carol Dweck (investigadora y autora de la Universidad de Columbia), quien ha estudiado y evaluado los beneficios de la motivación intrínseca, descubriendo que:

 

  • Los niños que eran elogiados por su inteligencia, en lugar de por su esfuerzo, se concentraban demasiado en los resultados. Cuando estos niños fallaban en una tarea, persistían menos, mostrando menos alegría en el desarrollo de esta. Creían que su fracaso se debía a una falta de capacidad o inteligencia (algo que no podían controlar).

 

  • Por otro lado, los niños que fueron elogiados por su esfuerzo mostraron más interés en aprender, evidenciando mayor persistencia en las tareas realizadas y atribuyendo su fracaso a la falta de esfuerzo (algo que creían que podían cambiar).

 

“Esto quiere decir que cuando ofrecemos al niño una retroalimentación basada en el esfuerzo hecho más que en el resultado obtenido, estamos desarrollando la motivación intrínseca y la autosatisfacción por un trabajo bien hecho.”

 

Por ejemplo, cuando un niño le muestra algún dibujo, podría decir “wow, sé que trabajaste muy duro en eso”, en lugar de “¡buen trabajo!” El propósito de esto es ayudarlos a promover la sensación de logro y éxito, independiente de los resultados, sin dejar alentar y conectar con ellos.

 

 

 

 

 

La controversia sobre la frase “¡buen trabajo!”

 

Es normal creer que elogiar cada movimiento de los hijos es una forma de desarrollar su autoestima, ya que ellos se sentirán mejor y realizarán las actividades propuestas sin problemas. Por esa razón, muchos padres recurren a las frases como “¡buen trabajo!” o “¡súper bien!”, utilizándolas de sobremanera.

 

Sin embargo, aquellas frases pueden ser contraproducentes.

 

María Montessori (autora del método educacional Montessori) descubrió que cuando fomentamos la curiosidad natural y el amor por el aprendizaje en los niños, no necesitan elogios ni recompensas externas. Ellos trabajan, aprenden y juegan porque quieren, no para complacer a los adultos que los rodean. Por ello, este enfoque educacional sugiere que los padres o profesores no deben ofrecer elogios cuando un niño ha completado una tarea, ya que estaríamos ofreciendo reconocimiento y aprobación solo porque el niño cumplió con algo que se supone debería hacer.

 

De igual forma, el autor Alfie Kohn (reputado escritor y conferenciante sobre temas del comportamiento humano, educación y crianza de los hijos) también habla sobre algunas de las desventajas de usar esta frase con los niños, refiriendo que el uso de estas puede ser utilizado para “manipularlos” o que puede convertir a los niños en “adictos” a los elogios, reduciendo su sensación de logro e interés en la actividad.

 

 

 

Si bien hay algo de verdad en la postura de Montessori y Kohn, tienen su trasfondo. Recordemos que varios autores coinciden en que el elogiar solo los resultados obtenidos en los niños significa atribuir el éxito a un factor condicional (por ejemplo, la inteligencia), versus realizar un elogio centrado en el esfuerzo y empeño puesto por el niño.

 

No obstante, debemos entender que ninguno de los autores mencionados previamente rechaza tajantemente los elogios, más bien eligen hacer uso de un Apoyo Verbal Intencionado y acorde a la situación.

 

Si bien decir “buen trabajo” no está mal, es una frase genérica y que probablemente no incentivará del todo la motivación intrínseca en el niño, ya que este elogio solo recae en el producto final, más no en las capacidades de este.

 

 

 

 

 

¿Pero qué debería decirles entonces y cómo motivarlos?

 

Muchos padres señalan que poner en práctica frases diferentes a “buen trabajo” o “qué lindo” puede ser difícil, ya que aunque la intención de motivarlos verbalmente está, no siempre hay mucha creatividad. Si es su caso, cada vez que se vea en la situación de “elogiar” o reconocer el desempeño del niño intente reemplazar esas afirmaciones con algunas de estas sugerencias y frases que presento:

 

  1. ¡Lo hiciste tú solo!
  2. ¡Mira lo que has logrado!
  3. Admiro tu perseverancia
  4. Tu dedicación realmente se nota
  5. Seguiste adelante, incluso cuando fue difícil
  6. ¿Cómo se te ocurrió eso?
  7. Tu esfuerzo significa mucho
  8. Tu técnica fue perfecta
  9. Tu elección de colores fue perfecta
  10. Me encanta cómo expresaste eso
  11. ¡Puedo ver cuánto has mejorado!
  12. ¡Mira hasta dónde has llegado!
  13. Hiciste tu mejor intento
  14. Eso no fue fácil, pero lo lograste
  15. ¡Me encanta tu actitud positiva!
  16. Fuiste muy paciente en todo momento
  17. Trabajaste muy duro en ese proyecto
  18. Pusiste muchos detalles en tu dibujo
  19. ¡Que creativo!
  20. ¿Puedes contarme más sobre tu pintura?
  21. ¡Tú puedes hacerlo!
  22. ¡Guau!
  23. Terminaste eso en un tiempo récord
  24. Me sorprende tu capacidad
  25. Estás usando tu imaginación

 

En caso de duda, el silencio también está bien. No tenemos que elogiar verbalmente cada cosa que hacen nuestros hijos.

 

 

 

 

Palabras Finales

 

 

Conociendo toda esta información, es importante encontrar un balance y no volverse unos padres poco alentadores y sin sentimientos. ¡Al contrario! No olvide que, más que nada los niños sólo quieren ser amados y conectar con usted.

 

Personalmente no he eliminado por completo aquellas frases en cuestión cuando celebro los logros de mi hijo o entrego elogios, pero si me aseguro de entregar palabras de apoyo que se centren mayormente en el empeño puesto por las personas.

 

Elija motivar y animar a su hijo con frases que destaquen el esfuerzo puesto en la actividad, comentando el proceso y enfatizando el carácter y sus cualidades personales.

 

Por último, también tenga presente que no tiene que elogiar todo lo que su hijo hace, dice o crea. Tampoco se complique o sienta mal si no sabe que decir, comience incorporando de a poco este apoyo verbal intencionado, el cual de seguro promoverá la motivación en sus hijos y les ayudará a adquirir mayor confianza en sí mismos.

 

 

 

 

 

 

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Publicación original de: Como Aprendemos

*La totalidad de las publicaciones en este Blog son originales y de mi autoría, basados en mi formación Psicopedagógica. Para respaldarlo he utilizado las siguientes referencias: